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Insomnio y alimentación

Marzo 3, 2015
crema de remolacha para tu insomnio

El SUEÑO; “el sueño no es que sea beneficioso, es que es imprescindible”. Tanto, que nos pasamos un tercio de nuestras vidas durmiendo. Es decir, una persona que haya vivido una media de 90 años, se ha pasado 30 durmiendo. Y tú podrías pensar; pues vaya pérdida de tiempo… Pero lejos de ser una pérdida de tiempo, esa persona tuvo que dormir 30 años para poder vivir otros 60 años. La media no está del todo mal.

Sí es cierto que hay personas que necesitan dormir más que otras, siempre y cuando el sueño sea reparador y fructífero.

Una persona sin ningún tipo de alteración, debería ser capaz de dormir las horas necesarias de sueño, sin interrupción y en estado de relajación, con la sensación de haber descansado y reparado. Todo lo que se salga de ahí, no es “normal”. No mueres por ello, pero sí pierdes calidad de vida.

Durante muchos años se creyó que dormir implicada simplemente una “desconexión” del cerebro, que entraba en un “tiempo muerto”. Hoy en día se sabe que es mucho más que eso.
Durante el sueño nuestro cuerpo repara, restaura y regenera multitud de funciones vitales; disminuye la secreción gástrica y se hace más ácida, disminuye la tensión arterial, el organismo aprovecha para liberar hormonas que nos ayudan a mantener el bienestar durante todo el día (como es la hormona del crecimiento, importantísima para el crecimiento y la regeneración muscular), se fortalece el sistema inmune, se regula el metabolismo, el cerebro fija recuerdos y se prepara para recibir nuevos conocimientos, etc.

Como animales que somos, todo el resto de animales también duerme. Cada especie de una forma y con una duración diferente. La naturaleza lo hizo así porque algún motivo. Nosotros somos el único animal que duerme menos de lo que necesita voluntariamente, y a veces involuntariamente también, por motivos de estrés, malos hábitos, etc. Pero nunca verás a una animal privarse de sueño porque mañana tiene que pagar los impuestos de la renta.

La mayoría de veces un sueño reparador puede hacer que nos levantemos con la mente clara, de mejor humor, con menos fiebre,…

La privacidad de sueño, o al menos de las horas necesarias, provoca una alteración del sistema nervioso, y por tanto del sistema inmunológico. El insomnio crónico puede derivar en estados de irritabilidad, tensión muscular, pérdida de memoria…es decir, altera tanto la parte física, como la química, como la emocional.

Tanto es así, que ya existen zonas y casas de retiro, con el único objetivo de descansar, comer tranquilamente, reposar, dormir…es decir, de recuperar, sanar y cargar energías. El dormir revitaliza, cura….por eso tras un descanso funcionamos mucho mejor, tanto para la agilidad mental, como para nuestras defensas, etc.

El sueño funciona como una batería, se carga toda la noche para que puedas gestionar la actividad de todo el día. Uno de los problemas surge cuando consumimos muy rápido la batería, y llegamos a regañadientes al final del día, o llegamos a base de estimulantes varios; dígase cafeína, teína, azúcar,…

Hoy en día un elevado porcentaje de personas viven a un ritmo acelerado, sobre todo en grandes ciudades. Viven por encima de las posibilidades que el cuerpo puede aguantar. Ello puede derivar en problemas de insomnio, entre otras cosas, que cada vez aparece en personas más jóvenes.

Esta sobreexcitación del sistema nervioso central junto con la toma de todo tipo de excitantes, malos hábitos, tabaco, etc., cronifica y vicia aún más el proceso, fomentando un círculo vicioso que uno no es capaz de salir. Llegados a este punto uno aguanta desesperadamente hasta irse de vacaciones….pero a la vuelta sigue con la misma rutina, vuelve a consumir su batería de forma abusiva…para acabar de nuevo como el tubo de escape de una moto hippie….y entonces se repite la historia, así una y otra vez.

Además de los malos hábitos alimenticios (llego estresado a casa y me compro cualquier cosa para comer, algo rápido, no tengo tiempo ni humor….comidas envasadas, enlatadas, embutidos, desorden en los horarios,..), se le suma:

– La contaminación electromagnética de ordenadores, teléfonos, TV,… “No has podido quedar con nadie en todo el día y te enganchas el whatsapp por las noches, pones la TV porque tienes la cabeza tan saturada que no puedes ni leer una párrafo de cualquier libro, te conectas al ordenador para focalizar tu atención en cualquier cosa que no necesite esfuerzo mental, u otros para seguir funcionando en su mundo laboral…”

– La contaminación medioambiental, cargada de metales pesados. Como no tengo tiempo de salir al campo, voy correr por asfalto, en medio de todo el bullicio, tubos de escape,….

Y como todo esto me produce estrés, y acabo agotado, y duermo mal…aparecen los dolores, pillo la gripe, me tumba una gastroenteritis…lo que me conlleva a un reposo obligado, al que me quiero negar, porque TENGO QUE reincorporarme inmediatamente, con lo que me “chuto” algo rápido que me frene esto, y andando!!…..y así, una y otra vez.

Toda esta sobrecarga física, química y emocional conlleva a problemas de salud, tarde…o temprano.

Así no se puede vivir, al menos saludablemente.

“Para poder dormir bien, hay que vivir bien.”

Durante el día la actividad, el trabajo, el movimiento, nos mantiene “entretenidos”, mientras que la noche, el silencio, la oscuridad, saca a relucir todo lo que pasa por nuestra cabeza. De ahí que la mayoría de nuestros males se expresan de noche. Es de noche cuando sube la fiebre….
Por otro lado, habrá personas que no tengan una buena calidad de sueño, y digan que no les afecta, que tienen buena salud. Sin embargo la salud no solo es la ausencia de enfermedad, si no como define la OMS «La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades.»
Por lo tanto, también cuenta tu actitud ante cada día, tu vitalidad, tu fuerza,….

A muchos nos pasa que cuanto más cansados estamos más difícil nos resulta dormir…porque estamos sobreexcitados. Si cogemos esta rutina, este círculo vicioso (cansado + estimulantes + cansancio + insomnio + despertar cansado + estimulantes +….) se cronifica, y cada vez se vuelve más difícil descansar y conciliar el sueño. Es más, el propio hecho de no dormir nos estresa más; no duermo y me estreso porque mañana tengo un día largo, y empiezo a pensar en el día, y me estreso, y no duermo…

Al final muchas personas acaban tomando algún tipo de suplemento o medicación para llevar la noche, y estimulantes para llevar el día… Y esto es muchas veces la antesala de una patología.

Los psicofármacos utilizados para dormir, desintegran el sistema nervioso, generan adicción, destruyen la corteza cerebral generando dispersión mental, falta de capacidad cognitiva, falta de memoria, falta de lucidez, etc. Por otro lado, los psicofármacos sobrecargan el hígado y no permiten un buen funcionamiento del aparato digestivo.

POSIBLES CAUSAS Y SOLUCIONES

Las causas del insomnio pueden ser diversas;

  • Problema emocional, por estrés y la sobreexcitación del sistema nervioso.
  • Disfunción visceral. Si sobrecargamos el aparato digestivo, sobre todo durante la cena, aunque a lo mejor concilies el primer sueño por agotamiento, nuestro hígado, riñón, intestino, etc. necesitan descansar, al igual que el resto del cuerpo, pero no pueden hacerlo porque están saturados de la “mercancía” que les está llegando. Por ello, según el ciclo circadiano, si tenemos un despertar siempre en la misma franja horaria, la podemos asociar con una disfunción visceral concreta (ello no quiere decir necesariamente que haya patología, simplemente una sobresaturación, sobrecarga o disfunción).

Resultado de imagen de ciclo circadiano visceral foto libre de autor

  • Cambios de horarios. El trabajar en diferentes turnos rompe completamente el ritmo circadiano (http://asenarco.es/trasntornos-del-sueno/trastorno-del-ritmo-circadiano/)
  • Problemas hormonales. Sea un desajuste de la tiroides, un proceso menopáusico, hormonas del estrés, etc.
  • El sobreuso o exposición a ondas electromagnéticas; ordenador, TV, móvil, teléfono inalámbrico, etc.

 

POSIBLES SOLUCIONES

  • Hacer ejercicio regular, a poder ser a media mañana y al aire libre. Evita ejercicio físico muy agitado por la tarde-noche.
  • Evita el uso de aparatos electrónicos antes de acostarte, intenta coger un libro para conciliar el sueño.
  • En la medida de lo posible mantén unos horarios, tanto de descanso como de alimentación. Es mejor acostarse antes y madrugar, según las horas de luz solar.
  • Dedícate tiempo para ti, para alguna actividad que te genere placer y baje los niveles de estrés; pintura, masaje, baile, paseo con el perro, peluquería,…
  • Conecta con la naturaleza en la medida en que puedas; paseo al aire libre, en campo, playa, río…
  • Crea el hábito de meditar y hacer ejercicios de respiración. Contribuye a bajar los niveles de estrés, a oxigenar tu organismo, a normalizar el sistema nervioso…y por lo tanto a descansar mejor. También ayuda el yoga, el tai chi,…
  • Mantén unos hábitos alimenticios adecuados:

– Es conveniente evitar o eliminar carnes (sobre todo rojas), alcohol y todo tipo de excitantes (cafeína, teína, azúcar, chocolate,….), el tabaco, enlatados, envasados, embutidos, harinas refinadas, sal, condimentos picantes,…

– Lo que puedes y debes consumir; carnes magras (en las cenas evitarlas), pescado, fruta dulce y roja, cereales integrales ricos en vitaminas B (sobre todo avena, quinoa y amaranto), compota de manzana y/o pera, semillas varias, germen de trigo, infusionados de plantas (té de pasionaria, tilo, valeriana, melis), hongo shiitake, alguna legumbre, pasas Corinto, remolacha, plátano…

– Evitar comer mucho de noche y a horas tardías.

Un ejemplo de menú sería;

DESAYUNO; guachas de avena, con sésamo y pasas (para los celíacos puede ser una crema de quinoa, con sésamo tostado y pasas).

MEDIAMAÑANA; unas tortitas de arroz integral con aguacate, pasas y limón

COMIDA; salmón con arroz integral y algas

MEDIATARDE; té de canela, tila, pasionaria,… yogur de almendras (receta próximamente) con compota de manzana

CENA; sopa de amaranto con remolacha

RECETA CREMA DE AMARANTO CON REMOLACHA

Ingredientes:

  • ½ taza de amaranto
  • 1 remolacha pequeña
  • 1 zanahoria
  • ½ cebolla morada
  • 1 cucharada de miso
  • Un chorrito de aceite de oliva virgen extra
  • Semillas de lino molidas

Elaboración:
En una olla doramos un poco la cebolla morada, previamente pelada y cortada.
Al cabo de 5 minutos a fuego medio, añadimos 3 tazas de agua y dejamos que hierva.
Pelamos y picamos la remolacha y la zanahoria y lo añadimos al agua, junto con el amaranto.
Dejamos que se haga a fuego medio-bajo durante 20 minutos más o menos.
Cuando apaguemos el fuego añadimos el miso y mezclamos bien.
Servir templado con una chorrito de aceite de oliva virgen extra y una cucharadita de semillas de lino molidas.

Y….felices sueños!! 😉

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