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Jabón casero

Octubre 26, 2015
jabón casero

Actualmente vivimos expuestos a un gran número de sustancias químicas, que se da por hecho que son sustancias inofensivas hasta que no se demuestre lo contrario. Sin embargo el planteamiento debería ser otro, ya que el uso cada vez más extendido de este tipo de sustancias está fomentando la enfermedad en la población actual y dañando gravemente el ecosistema.

A nivel bioquímico, algunas de estas sustancias funcionan como disruptores endocrinos, es decir, interaccionan con nuestro sistema endocrino alterando el funcionamiento del mismo. Por lo tanto, pueden “imitar” la acción hormonal endógena, pueden provocar un efecto antagonista de la acción de las hormonas, pueden alterar la producción de las mismas y nuestro metabolismo, o modular los niveles de los receptores correspondientes.

La exposición a este tipo de sustancias es universal, y proviene de fuentes diversas (cosmética, productos de limpieza, materiales de construcción,…). Suelen tener un efecto acumulativo pero también pueden ser transmitidos a través de la madre (durante la gestación y/o lactancia) al feto por la acumulación de estos tóxicos en el tejido graso.

Se cree que estas sustancias no han alterado la huella genética básica, aunque sí minan nuestra salud y fomentan la enfermedad. Por otro lado, la dosis que puede llegar al feto no solo depende de lo que ingiere o se expone la madre durante el embarazo, si no de los contaminantes persistentes acumulados en la grasa corporal hasta el momento de su vida.
Estos disruptores endocrinos pueden actuar en cantidades pequeñas que aparentemente son insignificantes, pero con un importante efecto acumulativo. Las interferencias que pueden provocar estas sustancias en el sistema endocrino se ve potenciada por la forma de vida actual (estrés, malos hábitos alimenticios, tabaco, café,…).

El sistema endocrino está formado por una serie de glándulas, encargadas de la producción de hormonas dispares que se encargan del desarrollo, crecimiento, reproducción, comportamiento de nuestro organismo, entre otras cosas. Y todo ello puede verse afectado, neutralizado o bloqueado por estas sustancias tóxicas que van en aumento.
La incidencia es mayor en el género femenino, por la complejidad de su sistema hormonal, pero en el hombre se sabe que puede influir en la calidad del semen, famenta el cáncer de testículo, y puede llegar a altera el aspecto físico de sus órganos sexuales. En mujeres estas sustancias favorecen la aparición de cáncer de mama y otros órganos reproductores, síndrome de ovarios poliquístico, endometriosis, formación de miomas uterinos, etc.

El efecto de dichas sustancias puede varias de una especie a otra, de una sustancia a otra, pero tiene unas pautas comunes; pueden tener efectos distintos en el embrión, el feto o el adulto; los efectos se manifiestan con mayor frecuencia en las crías, que no tanto en el progenitor expuesto; el momento de la exposición en el organismo en desarrollo es decisivo para determinar su carácter y su potencial futuro; y aunque la exposición crítica tiene lugar durante el desarrollo embrionario, las manifestaciones obvias pueden no producirse hasta la madurez.

Por su lado, la industria química le quita importancia haciendo hincapié en la incidencia sobre nuestro sistema endocrino de los fitoestrógenos (compuestos químicos no esteroideos que se encuentran en los vegetales, como la soja, y que tienen una acción similar a los estrógenos humanos). Sin embargo, los disruptores endocrinos sintéticos suponen un peligro mayor al de los compuestos naturales puesto que persisten en el cuerpo durante años, mientras que los fitoestrógenos se pueden llegar a eliminar en un día.
Por todo ello es necesario tomar conciencia y conocimiento sobre este tema, buscando activamente alternativas más seguras para nuestra salud e intentando evitar o en su defecto, disminuir todo lo posible la exposición a tales sustancias, tanto por su contacto directo (en cremas, detergentes,…) como indirecto (vertidos y emisiones industriales).

Por todo lo explicado anteriormente, hoy os dejo con una sencilla forma de hacer jabón líquido casero.

El jabón líquido puedes hacerlo como gel de baño, jabón para la lavadora o jabón para fregar la loza.

Personalmente el jabón líquido para la lavadora no va muy bien, pero sí el jabón para fregar los platos, y como gel de baño tienes la ventaja de personalizarlo a tu gusto.

Esta vez hice gel de baño. Me junté con varias pastillas de jabón artesanal que tenía, y las aproveché para hacer gel de baño.

RECETA JABÓN LÍQUIDO

jabón casero

Concretamente los restos de pastillas de jabón que utilicé son; jabón de aceite de oliva con aroma de vainilla, jabón de café, jabón de rosa mosqueta y jabón Alepo.

jabón casero

La medida para grandes cantidades son de 300 gr de jabón para 2 litros de agua. Para esta receta utilicé 100 gr de jabón en pastilla para 1 litro de agua.

Para hacer el gel de baño, en lugar de agua podeis utilizar también algún infusionado de alguna planta; romero para activar la circulación, saúco para pieles sensibles, centella asiática para celulitis y cicatrices, etc. En cualquier vademécum de plantas podeis ver las propiedades y jugar con ello para hacer vuestro gel personalizado.

Para esta receta yo personalmente utilicé agua termal.

Ingredientes:

  • 100 gr de pastilla de jabón
  • 1 litro de agua termal o infusión (al gusto)
  • aceites esenciales (romero, lavanda, geranio, salvia, menta,….)
  • Utensilios; batidora, cazo, cuchara de madera (mejor tener una solo para la cosmética natural), embudo, un rallador o un cuchillo y tabla de madera, y un recipiente para el jabón.

Elaboración:

Los materiales que utilicé sólo los uso para cosmética casera, pero en cualquier cocina los podeis encontrar.

Solo teneis que rallar el jabón y ponerlo a cocer en el agua, removiendo constantemente para que el jabón se deshaga.

Cuando esté bien derretido apagamos el fuego y batimos bien la mezcla. Cuidado al batir porque salpica. Mejor hacerlo en un cazo alto.
Dejamos que enfríe y con la ayuda de un embudo lo introducimos en un recipiente.
Luego le podemos añadir los aceites esenciales que más nos gusten.
Yo le puse aceite esencial de lavanda, de geranio y de romero. Pero este ya es el toque personal de cada uno.

Para hacer jabón líquido para la loza es mejor utilizar una pastilla de jabón neutro y agua, siguiendo el mismo procedimiento de elaboración que explicamos.

Para el jabón de lavadora se haría igualmente con jabón neutro y luego le puedes añadir algún aceite esencial para darle un toque de olor a tu ropa.

Otra opción es comprar las nueces de lavado;
http://laboticaescondida.blogspot.com.es/2012/01/nueces-de-lavadodetergente-natural.html

Yo no las llegué a encontrar en ninguna tienda, pero por internet las podeis localizar fácilmente.

Feliz semana 😉

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